“Aquí sentada sobre esta dorada playa de Huanchaco, me dedico a la apacible contemplación de la llegada de las olas a la orilla. El cielo encapotado y la tonalidad brumosa que las aguas arrastran en su suave movimiento, me han recordado las mañanas grises de mi mar cantábrico. Me pregunto entonces si estas espumosas olas habrán recorrido los acantilados de mi tierra y si tendrán noticias de los míos. Como los pueblos, también los mares se abrazan, mezclan sus turbias y claras aguas y sirven de lazo a los hombres. El salitre entra y sale de mi cuerpo en cada inhalación, me causa un agradable cosquilleo, luego llega a mis bronquios y se desata en mis pulmones para catapultarme en una indefinible sensación de libertad, antes de salir fuera de mí. Aquí sentada, parece que mi vida se detiene y mi corazón se agranda e hincha de aire fresco, como las pomposas velas de un galeón a la deriva. Así describió nuestra expedicionaria Tatiana Márquez, su encuentro con el Océano Pacífico en la región de la Libertad. Y, como expresión de aprecio a la decisión de prestigiosas universidades europeas y del mundo que nos envían a sus mejores estudiantes, el Presidente Regional José Murgia, estimó la conveniencia de adoptar la Ruta Inka como su Embajada Cultural ante el Mundo. ver norma.

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