“…Te das cuenta, que adquieres habilidades para la vida, como la adaptabilidad, la resolución de pequeños inconvenientes, las habilidades para la negociación, para decidir sin pensar tanto y aprendes a tener una mayor apertura. Te conoces mejor a ti mismo, porque viajar no es solamente ir de un lugar para otro, es también aprender a mirar dentro de ti. Aprendes a agradecer más, a la vida, a cada día, a cada lugar, a cada persona, a cada experiencia. Hoy, guardo inmensa gratitud a quienes con amor, humildad y el mayor esmero, me abrieron las puertas de sus hogares, me enseñaron su tradición folclórica, me invitaron a su mesa para ofrecerme lo mejor de su gastronomía, me enseñaron su trabajo cotidiano que se convierte en una gran riqueza inmaterial, me nombraron embajadora honoraria de pueblos como la Jigua Copán y del Parque Arqueológico el Puente en Honduras, de Ixinché y Tecpán en Guatemala, de Acanceh y Halachó en México, distinciones que son y serán siempre un honor llevar y en agradecimiento a este nombramiento, invitaré con los mejores adjetivos a quienes no han tenido la oportunidad de conocer esos grandiosos pueblos inscritos para siempre en mi memoria, de tal manera que les logre sembrar esa semillita de curiosidad en su ser, para que estos pueblos de generosas gentes, sean destinos obligatorios en la planeación de sus próximos viajes…”. Es apenas un párrafo de la crónica que escribió Patricia Tarazona, una brillante profesional de Trabajo Social egresada de la Universidad La Salle de Colombia, en la que sólo tiene palabras de gratitud a los pueblos que lo acogieron y hasta la nombraron su Embajadora Honoraria. Cuando aplicó a nuestra pasada expedición Ruta Maya 2019, ni se imaginaba los alcances que esta universidad de la vida podría aportar a su vida.   Lea su crónica.