Creemos que si la Ruta Inka fuera una expedición para tomarse una foto con el Presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, para así proyectar a la sociedad la imagen de estadistas que apoyan a la cultura y la juventud, tendríamos el apoyo de todo el gobierno peruano. Pero como este programa es para revalorar la cultura de nuestros pueblos originarios que fue aplastada hace más de cinco siglos, entonces la tarea es más ardua, porque nuestras instituciones gubernamentales están de tal manera colonizadas, que solo les interesa engrandecer la cultura del conquistador y acordarse de los indígenas apenas por razones electorales. Es por ello que los organizadores de Ruta Inka se han visto en la necesidad de pedir el apoyo gubernamental en tierras bolivianas, para que nuestros expedicionarios sean conducidos por el Qhapaq Ñan, con las facilidades logísticas correspondientes. De ese modo, nuestra próxima expedición en Bolivia será un recuerdo para la vida gracias al apoyo del mismo gobierno, mientras que en el Perú, estamos apelando a las organizaciones indígenas, instituciones de buena voluntad y a las autoridades municipales y regionales comprometidas con el rescate de nuestra identidad. Ver más