Como es de dominio público, la Ruta Inka surgió a inicios de este siglo como un grito de la inteligencia de autoridades de Machu Picchu y el Valle Sagrado de los Incas, convocando a estudiantes altruistas de todo el mundo, para que transiten la red vial de caminos prehispánicos (Qhapaq Ñan), en busca de la verdad y nuestra sabiduría ancestral. Ahora ese Qhapaq Ñan, gigantesco legado arqueológico que había sido sepultado en el olvido por muchos siglos, ya es Patrimonio Cultural de la Humanidad, por gestión conjunta de los gobiernos andinos. Con el paso de los años, esta Ruta Inka se convirtió en Embajada Cultural de esos pueblos y vino al encuentro de los mayas en el año 2010, para propiciar la hermandad de los pueblos de nuestra gran Abya Yala.  Al año siguiente, de la mano con el Presidente Municipal de Tinum y otras autoridades mesoamericanas, se puso en marcha un nuevo programa de encuentro intercultural con la Ruta Maya 2011 – En busca de Chichén Itzá y otras maravillas, en cuya declaración final se invocó el hermanamiento de Machu Picchu con Chichén Itzá, lo que fue ratificado como una tarea pendiente en la Declaración de Mérida de la Ruta Maya 2019. Ahora, saludamos la reciente suscripción de un primer documento para el hermanamiento de estas dos ciudades prehispánicas, que confiamos será el inicio de una nueva era comprensión mutua y cooperación. Por lo mismo, luego de 500 años de la caída de Tenochtitlan, creemos que ha llegado el momento de hermanar a todos nuestros pueblos originarios, para realzar los valores de una identidad e historia comunes y que debe ser un ejemplo para el resto del mundo. Ruta Maya 2021, será el instrumento para alcanzar ese sueño. Ver más