Abrumada por la inmensa generosidad boliviana, la expedición recorría el acogedor país altiplánico de la mano de sus Fuerzas Armadas y la notoria ausencia de sus estudiantes. Aunque se clamaba por todos los medios para que su comunidad universitaria se sumara, no se obtuvo respuesta. Pero al llegar a Oruro, la suerte de la Ruta Inka cambió. Fue gracias a la rutera Eugenia Russi, quien tuvo el acierto de convocar a Stephanie Guarache, su antigua compañera en un certamen internacional de renombre. Como expresión de gratitud a Bolivia, se le ofreció a Stephanie una beca para acompañarnos hasta Machupicchu, pero su próxima incorporación como representante de Bolivia en la afamada United World College – China, sólo le permitió acompañarnos por la Isla Incahuasi (en el Salar de Tunupa) y Potosí. Antes de despedirse nos dejó su bandera, pero se llevó la camiseta de la Ruta Inka, para lucirla en el mencionado centro de estudios donde se forjan jóvenes de excelencia de todo el mundo (dos por país). Ella es sin duda una gran promesa para fortalecer esta Embajada Cultural de cara a la gran Ruta Inka 2016, que movilizará estudiantes de los cinco continentes del orbe, por todo el Tahuantinsuyo. Ver más